El juego de pelota, o simplemente "la pelota", como llaman los aficionados del Caribe al beisbol, por antonomasia el Rey de los Deportes, tiene muchos atractivos. Aunque claro, como es obvio, para poderlos disfrutar plenamente hay que conocer cuál es el esquema de este preciso, elegante y bello deporte. Que parece complejo, pero en realidad no lo es, porque sigue una línea de racionalidad, que una vez captada, todo lo demás fluye con la mayor naturalidad.
Bueno, pues uno de esos atractivos son sus estadísticas. Ningún otro deporte produce tantos números como el beisbol. Y gracias a éstos, que son parte de su encanto, se está en posibilidad de establecer récords en las más diversas materias: de pitcheo, de bateo, de fildeo, de corrido de bases, de jugadas atípicas, de lances sensacionales; estadísticas individuales, por equipos, por temporadas y un larguísimo etcétera.
Las estadísticas, los récords y en general los números del beisbol, permiten hacer muy interesantes ejercicios comparativos. Nada más sabroso y grato que un diálogo y aun discusión entre aficionados conocedores (y todos pueden ser) acerca de temas beisboleros. Suelen ser intercambios de opiniones muy apasionantes, pero tienen como característica que nunca llegan a la agresión verbal y mucho menos a las manos.
En el Parque Central de La Habana, en lo que llaman "la esquina caliente", se ven diariamente numerosos corrillos de aficionados, algunos verdaderamente fanáticos, que discuten, a veces a gritos, sobre las incidencias del juego de la noche anterior o sobre determinados aspectos del beisbol, pero no se sabe que alguna vez se haya producido una riña.
Pero resulta que a veces se cae en lo que se llama un "falso debate". Se presenta éste cuando se discuten números comparativos del beisbol que tienen como referencia una temporada regular, con otras. El clásico es el de mayor número de cuadrangulares conectados en una temporada por Babe Ruth, que fue de 60 y duró poco más de tres décadas. Porque esos 60 homeruns los bateó
El Bambino en una temporada de 154 juegos, y los 61 que conectó Roger Maris en 1961 fue en una campaña de 162 encuentros. Pero si esta última temporada hubiere sido de 154 juegos, Maris no habría roto el récord de Babe Ruth.
Sobre este punto específico, la Liga Mexicana de Beisbol (LMB), que en este 2025 cumple 100 años, es un verdadero galimatías. Veamos lo que ha sucedido en el último medio siglo: las temporadas regulares de los años 1975 y 1976 comprendieron 138 juegos. Las de 1978 y 1979 fueron de 154 encuentros. La de 1980, por el paro de peloteros, la temporada oficial fue de sólo 39 juegos. La de 1992 fue de 132; entre 2003 y 2005 de 110, en 2019, el año previo a la pandemia, la temporada regular fue de 120 juegos. Luego, como se sabe, en 2020, precisamente por aquélla, no hubo temporada de LMB.
La de 2021, todavía como secuela de la pandemia, la campaña regular fue de sólo 66 juegos. Las de 2022 y 2023 de 90 y la más reciente, la de 2024, de 93 juegos.
Una liga profesional de beisbol de la categoría de la LMB debe estandarizar el número de juegos por temporada. Como sucede en las Grandes Ligas, que durante más de seis décadas fueron de 154 juegos, hasta 1960 en el caso de la Liga Americana y hasta 1961 en la Liga Nacional, y posteriormente en ambas, hasta la fecha, como consecuencia del aumento en el número de equipos, cada temporada regular es de 162 juegos.
A partir de 2026, cuando la LMB haya superado su primer siglo de existencia, debe establecer un número fijo de juegos por temporada regular. Tal vez no los 154 de finales de la década de los años 70, pero tampoco los menos de 100 de los últimos años. El beisbol y sus aficionados se lo habrán de agradecer.