HOY EMPIEZA LA CUARESMA.
Ese dato, lo reconozco, no habrá de interesar a muchos. Y es que ya no hacen las cuaresmas como las hacían antes. De hecho ya nada se hace como antes se hacía. La nostalgia misma ya no es tan nostálgica, y los usos y costumbres del pasado se van desacostumbrando y dejando de usar.
Antaño la cuaresma se tomaba en serio. En tiempos de mi niñez todo mundo iba a la iglesia "a tomar la ceniza". El sacerdote era el encargado de marcarte la frente con una cruz de polvo al tiempo que te recordaba con la fórmula solemne que polvo eras y en polvo habrías de convertirte. Quien no mostraba esa seña cineraria era tomado por hereje, y se le descalificaba socialmente. Los que este día vayan al templo encontrarán quizás un canastillo con la ceniza, y ellos mismos tendrán que imponérsela. Autoservicio, como quien dice. Hágalo usted mismo.
Este amigo mío con el que tomo la copa -varias- los martes por la noche me dijo ayer que aquello de que en polvo se convertiría era para él recordación que lo incitaba a gozar más los placeres de la mesa y el lecho antes de pulverizarse. Sentí la tentación de escandalizarme al oír eso, pero me contuve. Cada quien interpreta las cosas a su modo.
¡Hasta mañana!...